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“y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” … – Mike Ratliff

“Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos.” (Juan 10:25-30)

Dios es Soberano. Esa soberanía no es parcial. No esta sujeta a ninguna condición o fuerza fuera de Dios. El nunca ha cedido ni va a ceder una porción de Su soberanía. Lo que El propone hacer, lo hace. Lo que los hombres creen o se rehúsen a creer sobre estas verdades no cambia nada. Solo porque los que profesan ser cristianos se aferran a la falacia de que son salvos porque ejercieron su libre albedrío de ninguna manera hace menos la verdad de la Palabra de Dios que nos dice todo lo contrario.

El hombre es un ser caído. Todo nacido de Adán son hijos de la ira de Dios. Nadie busca a Dios porque ninguno es justo (Romanos 3:10-18). El pueblo de Dios es parte del rebaño del Señor. Los de Su rebaño creen en Dios, buscan a Dios y conocen la voz del Señor. El Señor les da vida eterna. Noten que la veracidad de su vida eterna no esta sujeto a ellos o su comportamiento. No, el Hijo los guarda y nadie puede arrebatarlos de Su mano.

Recibí algunas quejas sobre mi ultimo post, “Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” (versión original en inglés). Las quejas fueron muy condenatorias y llenas de enojo. Uno de ellos comento que esta enseñanza fue específicamente de Pablo y que Jesús jamás presento a Dios y la salvación de esa manera. Vamos a observar más de cerca las propias palabras de nuestro Señor sobre nuestra salvación.

“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Juan 6:35-40)

Quien cree y quien no cree? Aquellos que van a Jesús son los mismos que creen. Aquellos que creen son los mismos a quienes se les fue dado el Hijo por el Padre. Todos que fueron dados al Hijo van a El y se les fue dada la vida eterna. Sin embargo, muchos no creen aun y cuando se les ha dado la verdad. El Padre no se los da al Hijo. Si retrocedemos unos cuantos versículos en Juan 6 vemos que El esta hablando a personas que buscan a Jesús con la motivación de “obtener” o “recibir” alimento o provisión de nuestro Señor ya que había alimentado a 5 mil personas con cinco panes y dos pescados. El día siguiente lo buscaron otra vez con el fin de obtener más de El. Sin embargo, Su reacción hacia ellos fue que de aquellos que “lo encuentran” lo buscan por lo que es y no para recibir algo temporal. De hecho los reprende y como vamos a ver, les dice cuales son los requisitos para formar parte de Su Reino, mismo que ellos rechazan, confirmando que estos no estaban entre los que el Padre le dio a Su Hijo.

“Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.” (Juan 6:41-51)

Como puedes ver en este pasaje, estas personas fueron incrédulos. Su incredulidad permaneció mientras que aquellos que van a El con fe son llevados a Cristo por el Padre. La palabra griega utilizada aquí se traduce “traer” es ἑλκύω, ἕλκω o helkuō helkō. Esta palabra nos da una imagen de un pescador sacando la red a la orilla del mar para poder capturar a los pescados que quedaron dentro de ella. En este contexto, se refiere a Dios Padre cumpliendo Su voluntad en los corazones de aquellos “traídos” al Hijo al cambiarlos de adentro hacia fuera. Como vimos anteriormente, nadie busca a Dios o al Hijo al menos de que sea para “obtener” algo. Por otro lado, aquellos traídos por el Padre llegan con la fe que salva. Nota que traer incluye el ser enseñado por Dios al escuchar y aprender de Jesús por el Padre. Esta es la parte de su regeneración. Aquellos que son traídos por el Padre al Hijo comen del pan de vida, que es el Hijo, y vivirán para siempre.

“Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.” (Juan 6:52-58)

Quien come la carne y bebe la sangre del Hijo? Solo aquellos que se le fueron dados al Hijo por el Padre. El Padre se los lleva mientras que son enseñados sobre el Hijo. Van al Hijo y se les da la vida eterna. Cual fue la respuesta de aquellos buscándolo sin creer en El?

“Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír? Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende? ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero? El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.” (Juan 6:59-65)

Aquellos que buscan al Hijo sin creer en El lo hacen carnalmente. Solo aquellos que se les fue dado la vida por el Espíritu van al Hijo creyendo y se les da la vida eterna. Noten que aun cuando el Evangelio es dado directamente a aquellos que no se le fue dado al Hijo por el Padre, no creen. Nadie puede llegar al Hijo al menos de que el Padre se lo conceda. Hay una forma de Cristianismo que ignora estas verdades y enseñanza que la gente es salva al ejercer su libre albedrío y que se les recompensa con la salvación por hacerlo. No veo que eso se enseñe en ningún lado en las Escrituras, y de hecho, lo que vemos es que la Palabra de Dios se alinea perfectamente con las palabras de nuestro Señor en este pasaje. Sin embargo, esto no cambia como predicamos el Evangelio. Seguimos ofreciendo el Evangelio libremente a todos porque este es el medio que Dios ha elegido para salvar a Su pueblo. Escuchan el Evangelio al mismo tiempo que el Padre los lleva al Hijo. Creen, se arrepienten y son justificados por el Padre.

“Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. (1 Corintios 1:17-25)

Noten que el mensaje del Evangelio no es digerible a aquellos que no fueron llamados o llevados por Dios al Hijo. Es locura para ellos. Sin embargo, para aquellos a quien se le concede, es el medio para su justificación cuando responden creyendo y en arrepentimiento.

Soli Deo Gloria!

- Mike Ratliff

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Fuente original en inglés: Possessing the Treasure. Mike Ratliff. I shall lose none of all that he has given me.

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  1. abril 3, 2009 en 8:12 pm | #1

    hola

  2. EdClass
    marzo 23, 2013 en 9:55 pm | #2

    Hay gentes y eventos predestinados(¿Quién dice serlo?) pero asi En Cristo somos todos predestinados para Salvacion En El. El Esp. Santo da testimonio, la paz, los rios de agua viva que corren por su vientre… El fruto…etc. Pero se vela con temor y mirando no caer. Enfoque 99% en Dios y su poder no en la posibilidad de caer…es negativo y no proviene de fe ni confianza que es poderoso para guardar nuestro deposito. Carvino y Arminio tenian parte de la verdad ambos estan correctos….juntos. Esforzaos a entrar…
    Ap 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo
    Ap 3:5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida,
    Ef 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.Porque somos hechura suya, creados EN Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
    Rom 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están EN Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
    Rom 11: 20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
    http://contralaapostasia.com/2012/04/09/un-analisis-comparativo-entre-calvino-y-arminio-1/

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