Inicio > Spurgeon > “Confía en Él, pecador, confía en Él”

“Confía en Él, pecador, confía en Él”

“Les exhorto, ¡oh de qué manera lo haría si mi lengua tuviera el lenguaje que deseo poseer! pero quiero exhortarlos, a cada uno de ustedes, a poner en el futuro la totalidad de su fortaleza por Él cuyo sudor sangriento, y cruz y pasión, los han convertido a ustedes en deudores hacia Él a causa de sus vidas. Por Él que murió en ese madero, maldito por ustedes, por Él que se ha ido para preparar un lugar para ustedes, y que está intercediendo todavía a la diestra de Dios con un celo incesante a favor de ustedes, vengo en Su nombre y a causa de Su mandamiento para pedirles, para exhortarlos a gastar y ser gastados para glorificar Su nombre en medio de los hijos de los hombres. Investiguen y vean lo que pueden hacer y lo que sea que su mano encuentre para hacer, háganlo con todas sus fuerzas, pues la tumba pronto se abrirá para recibirlos, y no hay trabajo ni mecanismos en la tumba hacia donde se dirigen con rapidez.

“¡Adelante, guardias, al ataque!” era el grito de batalla, y todavía se lo puedo decir a cada cristiano. En estos días, cuando los dirigentes de la iglesia católica reúnen sus fuerzas, y la infidelidad dispara sus flechas envenenadas, que no nos falte nada en el día de la batalla, para que los ángeles no digan, como dijo el ángel del Señor: “¡Maldecid a Meroz!, dijo el ángel de Jehovah. ‘Maldecid severamente a sus moradores, porque no vinieron en ayuda de Jehovah, en ayuda de Jehovah con los ‘valientes'” Lo mejor que se puede hacer por la verdad y la justicia es promover la piedad personal, y traerá como consecuencia el aumento del esfuerzo personal. No bendeciremos al mundo utilizando grandes esquemas, teorías poderosas, planes gigantescos.

Poco a poco crecen los arrecifes de coral sobre los que luego crecen los jardines. Poco a poco debe venir el reino, y cada hombre debe traer su pequeña porción y ponerla a los pies de Jesús. Así también viene la luz. Viene con un rayo después del otro. Una a una vienen las flechas del arco del sol, y al fin huye la oscuridad. Así vendrá la mañana eterna. Gocémonos. Aunque el trabajo sea lento es seguro. Dios verá el trabajo terminado, y cuando venga la mañana la noche ya no podrá regresar, y la oscuridad se desvanecerá para siempre. El sol de justicia ya no se ocultará. El día de la mañana del mundo no se demorará. El tiempo de sus días felices vendrá, cuando la luz del sol será como la luz de siete días, y el Señor Dios habitará entre nosotros, y manifestará su gloria a los hijos de los hombres.

Estos últimos instantes los utilizaremos para decir que hay algunas personas a las que no podemos decirles que vayan y prediquen el Evangelio, pues ellos mismos no lo conocen; y Dios les dice a los impíos: “¿Por qué tienes tú que recitar mis leyes y mencionar mi pacto con tu boca?” A esas personas les decimos: inclina tu oído y oye. Jesucristo ha sufrido para que los pecadores no sufran. Él era el Hijo de Dios. Él tomó los pecados de los creyentes. Él fue castigado en el lugar de los pecadores, y si confías en Él serás salvo. Confía en Él, pecador, confía en Él. Que el Espíritu Santo te convenza, y te dé fe, y toda la gloria sea para el Señor Jesús, por toda la eternidad. Amén.” – Charles Spurgeon

……………………………………………………………
Fuente: http://www.spurgeon.com.mx. Predicad, Predicad, Predicad por Todo el Mundo.

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: