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“Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad” .. – Mike Ratliff

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.” (Juan 10:14-16)

Cuando aquellos de nosotros que vinimos de un trasfondo arminianista o de libre albedrío logramos comprender la realidad de la Soberanía de Dios, es increíble cómo luchamos para dejar ir la responsabilidad de tratar de “merecer” nuestra propia salvación. Por supuesto, parte de esa lucha tiene raíz en la idea errónea de que la “elección” sucede en el momento en que somos salvos. Sin embargo, Efesios Capítulo 1 deja claro que Dios eligió a sus escogidos antes de la fundación del mundo. Una lectura honesta de esa maravillosa carta del apóstol Pablo nos enseña que el pueblo de Dios es de El definitivamente, aun y cuando muchos de ellos aún no creen y se arrepienten. Ellos son las ovejas del Señor.

Una de las acusaciones en contra de la Teología Reformada de los Arminianistas, Pelagianistas y Semi-Pelagianistas, es que el Calvinismo mata la evangelización. Por supuesto, esto no es cierto. A menudo, cuando la prueba de la veracidad de la teología reformada se les presenta bíblicamente, algunos proponentes del libre albedrío dicen algo como, “¿para qué predicar el Evangelio, si los elegidos serán salvos de todas maneras?” La respuesta a eso es bastante simple como es en el caso de la mayoría de las verdades de Dios. Se nos ordena a predicar el Evangelio a todos. No sabemos quienes son los elegidos. Solo Dios sabe eso. Se nos ordena a hacer discípulos de todas las naciones. Por lo tanto, predicamos el Evangelio y dejamos que la obra de la regeneración, justificación, justificación, santificación, adopción, y glorificación en las manos capacitadas de Dios. Oramos por las almas perdidas. Oramos para que Dios los traiga a sí mismo.

Lee atentamente el versículo que he situado en la parte superior de este post (Juan 10:14-16) Pon atención especial al versículo 16 que he subrayado. Observe que las ovejas no están aun redimidas cuando nuestro Señor hablo de esto. Aún tenía que ir a la cruz. Además, fueron sus ovejas, pero que aún no creían. Además, “otras ovejas” le pertenecían a él también. Por supuesto, El estaba hablando de los gentiles, quienes constituyan la mayor parte de la Iglesia en los años venideros.

“Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles. Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga. Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados. Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.” (Hechos 18:5-11)

Lee atentamente el versículo anterior (Hechos 18:5-11); presta especial atención al versículo 9-10 que he subrayado. Así como nuestro Señor aun tenía que morir para redimir a Sus ovejas que aún no habían creído, Pablo tenía que seguir hablando, predicando y enseñando porque Dios dijo: “Tengo para muchos en esta ciudad que son mi pueblo.” Estas personas ya eran formaban parte del pueblo de Dios, pero tuvieron que escuchar el Evangelio para que de esa manera creyesen y se arrepintiesen para que Dios pudiera justificarlos.

El siguiente devocional es de Charles Spurgeon, mismo que esta relacionada con Hechos 18:9-10.

Esto debería ser un gran estímulo para tratar de hacer el bien, ya que Dios ha puesto entre los más viles de lo vil, el más réprobo, el más perverso y borracho, un pueblo escogido que tiene que ser salvo. Al llevarles la Palabra, debes hacerlo porque Dios así ha ordenado que seas n mensajero de vida para sus almas, y ellos deben recibirlo, porque el decreto de la predestinación sigue adelante. Hay un tanto igual de redimidos por sangre que de santos ante el trono eterno. Son propiedad de Cristo, y sin embargo, tal vez son amantes de las cantinas, y son aborrecedores de la santidad, pero si Jesucristo los compro, los obtendrá. Dios no es infiel para olvidar el precio que Su Hijo ha pagado. Él no soportará que Su sustitución sea en cualquier caso una cosa ineficaz y muerta. Decenas de miles de redimidos aun no han sido regenerados, pero regenerados deben llegar a ser, y esta es nuestra consolación cuando vayamos hacia ellos con la Palabra de Dios.

Cristo esta orando por estos impíos ante el trono. “Mas no ruego solamente por éstos,”, dice el gran Intercesor, “sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,” (Juan 17:20-23) Pobres, ignorantes almas; no saben nada acerca de la oración pa1ra sí mismos, pero Jesús ora por ellos. Sus nombres se encuentran sobre Su coraza, y pronto doblarán sus rodillas obstinadas, respirando el suspiro penitencial ante el trono de la gracia. “nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.” (Marcos 11:12-14) El momento predestinado no toca aun, pero, cuando toque, obedecerán, porque Dios tendrá a los Suyos; ellos deberán convertirse en siervos dispuestos del Dios vivo, ya que el Espíritu no se le puede resistir cuando viene con plenitud de poder. “Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder” (Salmo 110:3) ” mi siervo justo a muchos” (Isaías 53:11). “Verá el fruto de la aflicción de su alma,” (Isaías 53:11) “ Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos;” (Isaías 53:12)   – C. H. Spurgeon

“El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.” (Hechos 13:44-49)

Ahora, lee detenidamente Hechos 13:44-49 mostrado en el párrafo anterior. Quien es soberano? ¿Es el hombre y su libre voluntad, o es Dios? Dios salva a quienes Él ha dado al Hijo (Juan 6). Mis hermanos, la doctrina de elección es una lección en humildad. Nadie ha hecho buenas obras o ha obtenido algún mérito que los eleva a los ojos de Dios como merecedores de la gracia. No, Dios eligió pecadores que en realidad no tienen absolutamente nada que ofrecerle. Dios eligió y va a salvar a cada uno de ellos. Ellos le darán gloria a Dios cuando comienzan a aprender a someterse humildemente a Su voluntad en todas las cosas. Ellos aprenderán que sólo pueden hacer el bien por la gracia de Dios. No son nada sin su Señor y no puede hacer nada sin Su gozo.

Por otro lado, la gran mayoría de la Iglesia visible parece creer lo contrario. De manera obstinada se aferran a la idea engañosa de que son cristianos como resultado de algo que hicieron. Todos los verdaderos cristianos creyeron y se arrepintieron, pero aun eso viene a través de la gracia de Dios por medio de la fe que es un don de Dios. Nadie puede hacer algo para ganárselo o lo merecérselo.

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:1-10)

Lee atentamente el versículo anterior (Efesios 2:1-10). ¿Cuál es la condición de todos los cristianos antes de su justificación? TODOS estaban muertos en sus delitos y pecados. Eran por naturaleza hijos de ira como todos los demás. Sin embargo, la misericordia de Dios les dio VIDA. Esto sólo viene por Su gracia a través de la fe. Esta fe viene como resultado de cuando Dios les dio vida.

Entonces creen por fe. Dios lo hizo de esta manera para que nadie pueda presumir. Si alguien dice ser un cristiano por su propio esfuerzo, entonces no entiende la gracia ni cree lo que se enseña claramente aquí. Nuestra salvación es un don de Dios, no es por obras. Por lo tanto, esta fe es parte de un don, que le es dado a cada creyente de acuerdo a la gracia de Dios.

Todas las ovejas del Buen Pastor creerán y se arrepentirán y serán salvos por medio de la gracia a través de la fe. Aquellos de nosotros que ya estamos en el rebaño tenemos la responsabilidad de predicar el Evangelio a todos los que le pertenecen a nuestro Señor y fueron nombrados a la vida eterna; recibirán el don de la salvación por Su gracia mediante la fe que sólo viene a través de un corazón regenerado.

Soli Deo Gloria!

– Mike Ratliff

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Fuente original en inglés: Possessing the Treasure. Mike Ratliff. I Have Many In This City Who Are My People.

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